Consecuencias de las fuerzas.
Como todos sabemos
las fuerzas son agentes capaces de producir deformaciones en los cuerpos,
afectando su estado inicial de reposo o de movimiento. Dichas fuerzas pueden provocar
complicaciones en nuestro cuerpo cuando son mal direccionadas o de gran
magnitud.
Nuestros huesos generalmente ofrecen resistencia a todas las
fuerzas que actúen sobre ellos tales como la presión, la tracción, la torsión,
etc. Sin embargo, se pueden fracturar o romper cuando las fuerzas aplicadas
sobre ellos sobrepasan su firmeza, causado su colapso.
Por ejemplo; la
mandíbula es el hueso más largo y fuerte de los huesos faciales, además de su
posición y tamaño corresponde a la estructura ósea que más comúnmente se
fractura, con una fuerza cuarto veces mayor
a la que se necesita para fracturar el maxilar. La ruptura de este hueso
está sometida bajo acción de fuerzas biomecánicas y dinámicas producto de los
músculos que se insertan en ella. Al ser fuerzas continuas, se requiere una
fijación estable que permita el buen posicionamiento de los segmentos
fracturados para una correcta cicatrización. Por esta razón se debe tener en
cuenta en el momento de la fijación interna, que la flexión de la mandíbula es causada
por fuerzas axiales o compresivas; a nivel de su borde inferior y de tensión;
alrededor del proceso alveolar, causando movimientos de flexión mayor en el
ángulo mandibular y más débil en región del premolar.


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