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martes, 10 de julio de 2012

Consecuencias de las fuerzas.

Como todos sabemos las fuerzas son agentes capaces de producir deformaciones en los cuerpos, afectando su estado inicial de reposo o de movimiento. Dichas fuerzas pueden provocar complicaciones en nuestro cuerpo cuando son mal direccionadas o de gran magnitud.
Nuestros huesos  generalmente ofrecen resistencia a todas las fuerzas que actúen sobre ellos tales como la presión, la tracción, la torsión, etc. Sin embargo, se pueden fracturar o romper cuando las fuerzas aplicadas sobre ellos sobrepasan su firmeza, causado su colapso.
Por ejemplo; la mandíbula es el hueso más largo y fuerte de los huesos faciales, además de su posición y tamaño corresponde a la estructura ósea que más comúnmente se fractura, con una fuerza cuarto veces mayor  a la que se necesita para fracturar el maxilar. La ruptura de este hueso está sometida bajo acción de fuerzas biomecánicas y dinámicas producto de los músculos que se insertan en ella. Al ser fuerzas continuas, se requiere una fijación estable que permita el buen posicionamiento de los segmentos fracturados para una correcta cicatrización. Por esta razón se debe tener en cuenta en el momento de la fijación interna, que la flexión de la mandíbula es causada por fuerzas axiales o compresivas; a nivel de su borde inferior y de tensión; alrededor del proceso alveolar, causando movimientos de flexión mayor en el ángulo mandibular y más débil en región del premolar.

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